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Desigualdad: ¿Cómo vamos?

El auge económico que experimentó el país hasta el 2013 creó condiciones favorables para reducir la desigualdad.

Ello generó oportunidades para que millones de personas mejoren sus condiciones de vida y para la reducción de algunas dimensiones de la desigualdad en el Perú.

Sin embargo, los logros en la reducción de la desigualdad han sido limitados, pese al considerable crecimiento económico. Por ejemplo, aunque el Perú fue el segundo país de Latinoamérica con mayor crecimiento económico per cápita entre el 2000 y el 2014, apenas ocupó el puesto 16 por mejora en el Indice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, que mide los avances en esperanza de vida, escolaridad e ingreso familiar.

Los retos de la desigualdad siguen siendo inmensos en el Perú, y siguen afectando el nivel de vida de sus ciudadanos y ciudadanas.
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VIGILA

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JUSTICIA FISCAL

Retroceso Considerable



La Justicia fiscal es mucho más que cobrar más impuestos: se trata de usar la tributación para enfrentar y reducir la desigualdad entre ciudadanos de manera proactiva.

La otra cara de la justicia tributaria es un gasto fiscal justo. Aportamos al Estado para él nos pueda proporcionar los servicios que responden a nuestras necesidades colectivas: servicios públicos como agua, desagüe, salud y la educación, iluminación en las calles, carreteras, …

Un país con una tributación justa es un país donde el ciudadano contribuye al Estado en función de sus recursos. El ciudadano o la empresa que tiene más, paga más; el que tiene menos, paga menos. Parece justo, ¿no?

Aun no es así en el Perú, y si nos basamos en los datos, la situación ha empeorado en los últimos años.

La mayoría de indicadores tributarios hoy están por debajo de los niveles que tenían a inicios de esta década.

Por ejemplo, la presión tributaria, que es el porcentaje del producto bruto interno (PBI) recaudado por el Estado por impuestos, ha retrocedido de 15,4% del PBI en el 2010 a menos del 14% al 2016. Significa que hoy en día, el Estado cuenta con menos recursos para financiar los programas y servicios públicos.

Además, estamos frente a una situación injusta: mientras que el peso de los impuestos indirectos que gravan a los consumidores (IGV o ISC) han aumentado, las empresas hoy pagan menos impuestos por sus ganancias (y impuesto a la renta).
Al 2016 el Perú es un país con un sistema tributario que es más injusto e inequitativo que en el 2010.

 
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INVERSIÓN EN LAS PERSONAS

Avance moderado



Los peruanos y peruanas aspiramos a vivir en un país donde el Estado invierte más en servicios públicos como la educación, la salud, programas sociales, agua, saneamiento y seguridad ciudadana.

Así, todos tendríamos mayores oportunidades para desarrollar nuestras capacidades y tener una vida plena.


En Perú, vemos que en los últimos años se dieron avances en el campo social, gracias al auge económico y la bonanza fiscal. La pobreza extrema se ha reducido y más personas están recibiendo servicios básicos.


Pero no todo es color de rosa. Estos avances fueron modestos y no erradicaron las brechas estructurales de la desigualdad. Sobre todo, se lograron durante un periodo excepcional de boom económico, que ya terminó.


Ahora que la situación económica no es tan buena, estos avances corren riesgo de estancarse o revertirse.
Hay millones de peruanos en situación vulnerable, que pueden volver a caer en la pobreza y la exclusión.

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EMPLEO DIGNO

Avance moderado



Un empleo digno es un empleo formal, con una remuneración adecuada, condiciones de trabajo decentes y derechos laborales reconocidos, incluyendo el derecho a ser parte de un sindicato.

Durante los últimos años el fuerte crecimiento económico se tradujo en un aumento del empleo y  la mejora en algunos aspectos laborales, como la formalización.


Una mejora sí, pero que ha sido insuficiente. No se trata de dormirse en los laureles. Estos avances aunque positivos han sido más bien modestos y no han logrado revertir décadas de injusticias y atrasos en el campo laboral. Por ejemplo, el salario mínimo en términos reales  representaba en el 2016 menos de la mitad del valor que tenía en 1980.


De igual forma, es profundo el atraso en la formalización, acceso a empleo adecuado y derechos gremiales. Tres de cada cuatro trabajadores sigue siendo informal, carente de estabilidad, y apenas uno de cada 23 trabajadores está cubierto por la negociación colectiva.


En el actual contexto de desaceleración económica estos indicadores han empezado a estancarse y a revertir sus modestas ganancias de años anteriores.



Sin una política laboral que defienda a los trabajadores y trabajadoras y que deje de ver a la mano de obra como un costo y una carga, el panorama del empleo en el Perú seguirá siendo profundamente inequitativo.

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EQUIDAD DE GÉNERO

Avance moderado



Una sociedad con equidad de género es una sociedad donde todas las personas, sean hombres o mujeres, tienen las mismas oportunidades de desarrollo en todos los aspectos.

En el Perú, a lo largo de la década se han dado algunos avances en la equidad de género. Estos avances han sido en el campo del empoderamiento económico así como en la asignación presupuestal para programas enfocados en las brechas de género.


Sin embargo estos avances deben ser tomados con cuidado.


Primero, el progreso laboral de las mujeres se dio en un escenario de auge económico que ya concluyó, y  hoy, en un escenario de menor crecimiento, las trabajadoras son uno de los grupos laborales más vulnerables.


Pero además los avances logrados son reducidos si se considera la profundidad y extensión de las brechas de género. De hecho, lo que se observa es que aunque la situación de las mujeres en general mejoró, las brechas respecto a los hombres en remuneraciones, empleo formal y condiciones de trabajo casi no se redujeron en estos años.


Por ejemplo, hoy una mujer trabajadora sigue ganando en promedio apenas dos tercios de lo que percibe un hombre.



El escenario de menor crecimiento y generación de empleo para los próximos años no presagia nada bueno para las mujeres trabajadoras, a menos que tengamos políticas públicas de género enfocadas y efectivas.

X Datos Incompletos

GOBERNANZA AMBIENTAL

Retroceso Considerable



El Perú requiere políticas ambientales y de manejo de los recursos naturales que sean sostenibles y racionales. Ello es fundamental para tener un desarrollo nacional que enfrente la desigualdad.

Lamentablemente, en el eje de la gobernanza ambiental y de los recursos naturales, el periodo 2010 – 2016 está marcado por el retroceso y el deterioro en la institucionalidad y poder regulatorio.


¿A quién culpamos? Según el índice, son las políticas públicas establecidas en los últimos años que, en nombre de la reactivación económica y la lucha contra los ‘tramites’ han debilitado y desmantelado buena parte de los avances logrados.


Por ejemplo, la cuestionable Ley 30230, o “paquetazo ambiental”, establecida en el 2014, afecta la capacidad de fiscalización y sanción de los organismos públicos en el campo ambiental.


Reflejo de ello, la conflictividad socio ambiental está aumentando con un record de 148 conflictos registrados por la Defensoría del Pueblo para finales del 2016.


Así en temas críticos, como el sistema de monitoreo y sanción a los infractores ambientales, protección de áreas naturales, consulta previa y ordenamiento territorial, entre otros, la situación es de retroceso e incertidumbre.


Habrá que ver qué es lo que pasa en los próximos años, pero las señales no son alentadoras: el actual gobierno mantiene una posición contraria a fortalecer la gobernanza ambiental, considerándola como una barrera para las grandes inversiones privadas.


De igual manera, el pobre avance en las políticas de prevención y reducción de la vulnerabilidad y de atención frente a fenómenos climatológicos como El Niño Costero y sus secuelas, es otro elemento que refleja la debilidad del abordaje del tema ambiental en el Estado.



Ello se traduce en otra expresión de la desigualdad: la vulnerabilidad frente a estos fenómenos extremos, donde son los sectores más pobres y excluidos los más vulnerables.

¿Qué pasó con la desigualdad en el Perú del 2010-2016?

Entre 2010 y 2016, los avances para construir un Perú más justo fueron insuficientes, a pesar de las favorables condiciones económicas.

Hoy vigilamos los avances y retrocesos de la desigualdad en 5 ejes críticos, articulados en el Indice de Avance contra la Desigualdad de Oxfam en Perú.

Informes anuales sobre desigualdad

Indice de Desigualdad de Oxfam

19 de Abril 2017
Oxfam en Perú llevó a cabo una investigación sobre la Desigualdad en el Perú desde cinco ejes fundamentales: Justicia Fiscal; Inversión en las personas; Empleo digno; Equidad de género; y Gobernanza Ambiental y de los recursos naturales.

Informe Anual Perú 2017 - Amnistía Internacional

27 de Febrero 2017
Amnistía Internacional presenta este informe anual con el objetivo de brindar mayor información sobre la situación de los derechos humanos en el Perú.

Desarrollo Humano en América Latina y el Caribe 2016

22 de Noviembre 2016
El informe del PNUD sostiene recomendaciones para que la región impida retrocesos y siga avanzando en lo social, económico y ambiental, con políticas publicas de nueva generación, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).