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Desigualdad: ¿Cómo vamos?

El auge económico que experimentó el país hasta el 2013 creó condiciones favorables para reducir la desigualdad.

Ello generó oportunidades para que millones de personas mejoren sus condiciones de vida y para la reducción de algunas dimensiones de la desigualdad en el Perú.

Sin embargo, los logros en la reducción de la desigualdad han sido limitados, pese al considerable crecimiento económico. Por ejemplo, aunque el Perú fue el segundo país de Latinoamérica con mayor crecimiento económico per cápita entre el 2000 y el 2014, apenas ocupó el puesto 16 por mejora en el Indice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, que mide los avances en esperanza de vida, escolaridad e ingreso familiar.

Los retos de la desigualdad siguen siendo inmensos en el Perú, y siguen afectando el nivel de vida de sus ciudadanos y ciudadanas.
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¿Minería y pobreza?

Por: Actúa.pe
miércoles 11 de septiembre del 2019

En el Perú se ciernen varios mitos en torno a la minería. Si es una actividad vital para el país, ¿por qué en muchas regiones donde hay minería hay mucha pobreza? Conversamos con José De Echave, Responsable del programa Derechos colectivos e industrias extractivas de Cooperacción para aclarar el panorama.

MITO: “60% de los ingresos del país por exportaciones provienen de la minería. Gracias a esto, en los últimos años Perú pasó de ser un país pobre a ser uno de renta media, según el Banco Mundial”

RESPUESTA: En el Perú hemos tenido un super ciclo de precios internacionales entre el 2002 y 2012. El precio del cobre pasó de estar 70 centavos la libra a estar casi 4 dólares: un salto impresionante nuca antes visto. El precio del oro pasó de 270 dólares a casi 1500 dólares la onza. Esta subida tan importante de precios de los minerales se explica por la aparición de un gigante que antes no existía: China, que buscaba industrializarse para convertirse en un país urbano y dejar de ser un país rural. Ese es el fenómeno principal que ha provocado una década de boom económico que permitió que Perú tenga muchos ingresos, que las mineras tengan sobre ganancias y que haya un impuesto a la renta bastante alto que se pagó al país. El gran problema es que siempre estamos atados a estas bonanzas que duran un tiempo: del guano, del cobre, del petróleo, nuevamente la bonanza de los minerales, de la harina de pescado… después se acaban y el país entra en una situación de estancamiento. La minería es importante y va a seguir siendo parte de la actividad productiva del Perú, pero si el país quiere tener un desarrollo sostenido no debe depender de un solo sector cuyos precios los controla el mercado mundial.

MITO: “Los ámbitos donde se practica minería formal reciben importantes montos por canon y regalías. Además, muestran mejores índices en salud, infraestructura y producción que las zonas donde no hay minería”

RESPUESTA: Sin lugar a duda la década de bonanza ha sido una década perdida porque han habido ingresos considerables que se han podido utilizar de mejor manera para cubrir las brechas que todavía existen en las regiones. Eso es un problema de cómo opera el Estado a nivel nacional, subnacional y esta mirada de cómo utilizar ingresos importantes en una perspectiva de desarrollo y no de llenar todo de cemento, como ha predominado. En muchas regiones donde hay minería hay mucha pobreza, lo que no significa necesariamente que sea responsabilidad de la minería; es una responsabilidad compartida con Estado que no está presente, que no orienta de manera estratégica para que una actividad económica que se instala en una zona permita el círculo virtuoso que debería producirse y habría que ver cuáles son las causas que provocan que el Estado no tenga esa capacidad. Hay una estrategia que apunta a eso: a un Estado débil, poco presente en los territorios. Cada vez que se habla del Estado y la necesidad de fortalecerlo, varios actores se resisten aduciendo que es “controlismo” o sobre regulación.

MITO: “210 000 peruanos trabajan en minería. Por cada puesto directo se crean 7 indirectos. O sea, casi 1.5 millones de peruanos dependen de la minería”

RESPUESTA: Es absurdo, para decir cifras hay que tener mucho cuidado y explicar cómo se ha llegado a ellas. Es verdad que hay 200 mil trabajadores en la minería formal, eso significa que menos del 1% de la PEA trabaja en minería en cuanto a empleos directos. Lo dramático de esa cifra es que solamente una pequeña minoría de 30% tienen una relación laboral con la empresa minera y el 70%, la gran mayoría, son trabajadores de segunda clase porque no tiene beneficios, son los que más accidentes fatales y de otro tipo sufren, no tienen derecho al reparto de utilidades ni a la sindicalización plena, etc. Ahora, habría que revisar cómo se calculan las cifras del empleo indirecto. Es lo mismo cuando hablan de Tía María: que generaría más de 3 mil empleos en la época de construcción y después otros 3 mil empleos indirectos. Pero, ¿cuánto de empleo directo? 600, cuando los agricultores del valle de Tambo generan durante el año 22 mil puestos de trabajo.


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